viernes, 8 de noviembre de 2013

SIGNIFICACIÓN DE LA FIRMA (Valor grafológico de la firma)


            Para la interpretación correcta y completa de la firma (y rúbrica) deben tomarse en consideración las sabias declaraciones de los siguientes eminentes grafólogos:

            «Ningún estudio grafológico debe ser hecho si el texto no está firma­do y, de la misma manera, ningún estudio grafológico debiera realizarse si la firma no va acompañada de un texto manuscrito.» (Charlotte Dugheyt). Asimismo, Rudolph S. Hearns en Self portraits in Autographs dice: «Las firmas deben ser interpretadas adecuadamente sólo en conexión con el texto manuscrito.»

            Por nuestra parte, hemos de decir que en la firma hay un componen­te importante que son las mayúsculas. Sostenemos, no obstante, que no exis­te la denominada "grafología de las mayúsculas", cuyo estudio particulariza­do se efectúa en la Grafología General a cada uno de los Aspectos gráficos, "especies" o variables, así como en sus iniciales y finales o gestos tipo. Cier­tamente, hay formas raras e infrecuentes, las cuales hay que interpretar se­gún el contexto y la aplicación de principios adecuados; si no, es preferible evitar su interpretación, tal como indica Crépieux-Jamin respecto a los sig­nos raros o poco frecuentes (principalmente "modos").

            La firma, en cualquier caso, no podrá proporcionar indicaciones completas sobre la personalidad. Es más bien un elemento de confirmación, corrección o contradicción de las indicaciones que provee el texto gráfico.

            En resumen, somos partidarios de lo que afirma el eminente Cré­pieux-Jamin: «Es imprudente, en ausencia de otros documentos, comentar la firma a fondo, ya que su extrema condensación obliga a controlar nuestras observaciones.» También el sujeto puede haber evolucionado más de lo que indica la firma.


Positivación del texto a través de la firma

            Los elementos que deben tomarse en cuenta para la valoración del texto derivados de una firma "plusvalorante" son principalmente:

a) Congruencia texto-firma (claridad, tamaño, colocación, etc.) Ascendente.

b) Firma tónica, en relieve, progresiva, expresiva, espontá­nea, etc.

            Lo cual expresa potencialidades de evolución, necesidad de autorrea­lización, competitividad, recursos creativos, etc.

            En otras palabras, una firma con elementos positivos tiende a mos­trar una personalidad con recursos para su realización socio-laboral.


Definición de la firma

            Puede definirse la firma como un conjunto de gestos habituales y au­tomatizados elegidos libremente sin restricción alguna (A. Lecerf) que plas­ma la estilización de la autoimagen (Kurtz), la autorrepresentación de sí (autorretrato o autobiografía abreviada) y la expresión de núcleo más íntimo, privado y más real de la personalidad. En otras palabras, es la expresión del comportamiento íntimo y el nivel de autoaceptación y sentimiento de sí mis­mo.

            El texto expresa el plano más socio-profesional, los actos y la actitud frente al mundo circundante (Bousquet), o sea el Yo manifestado.

            La síntesis personalísima del individuo o impronta personal expresa más concretamente:

a) El potencia de recursos y reservas (que no siempre se exterioriza) y forma de utilizarlo. Energía potencial.

b) Es el símbolo esencial del proyecto de vida personal, evo­lutivo, autoafirmativo, que expresa lo que el sujeto es, cómo quiere ser, lo que quiere ser y lo que desearía ser o tener, así como los deseos más profundos. Yo desiderativo.

c) Es la expresión de los frenos, pulsiones y equilibrio de las aspiraciones y motivaciones vs. abandono y negación.

d) Grado de confianza en la autoimagen; sentido de éxito (o fracaso) y la estimación de los valores propios.

e) Es la expresión de aspectos ocultos, conflictos internos, fracasos, traumas, nostalgias, imperfecciones escondidas (Crépieux-Jamin) y compensaciones de sentimientos de infe­rioridad (Vels).

f) Es la expresión de las exigencias del Yo (Torbidoni).


Simbolismo del nombre de pila y los apellidos

                  Nombre

Yo infantil

Sentimiento de la infancia

Narcisismo

Deseo de figurar (si grande)



"Niño mimado" (si grande)
Exclusivismo



Nombre suprimido o abreviado

Represión o rechazo de las expe­riencias de la infancia, a veces desgraciada (sólo inicial). Tam­bién, actitud conservadora. Olvido del pasado.
                 Apellidos

Yo laboral. El "self made man"

Madurez; rol de adulto

Aceptación rol social

Orgullo familiar. El sujeto quie­re ser reconocido como alguien espe­cial (si grande)

Énfasis en los roles de protección y autoridad (si predominante so­bre nombre). Deseo de éxito so­cial

    Supresión apellido paterno

Problemas con el padre. Comple­jo de Edipo. Inexistencia psíquica o física del padre.


            La firma con únicamente iniciales puede expresar fuertes sentimien­tos de culpa.


Firma en dos planos (nombre sobre apellido)

            - Infravaloración (complejo físico?).
            - Tendencia a vivir en dos planos: el espiritual y el material.
            - Prioridad a la relación personal por encima de los convencionalis­mos.
            - Rebelión si tiene que trabajar en algo que no le va personalmente.


Sobre la rúbrica

            La rúbrica es el dibujo inconsciente de mecanismos de defensa del Yo íntimo, o sea, la defensividad respecto a los demás (Vels).

            Cuanto más cercana está de los nombres (firma), más vinculación psicológica con la familia o el ambiente. Cuanto más lejos se sitúa la rúbri­ca, se coloca una barrera más distante entre la intimidad propia y las perso­nas de confianza. Cuanto más alejada sea la rúbrica que subraya el nombre, más orgullo. En otros casos puede indicar "intriga" (Salberg).

         Rúbrica simplificada

Confianza en sí mismo


Naturalidad

Sencillez


Serenidad
          Rúbrica complicada

Sobrevaloración de sí mismo. Afectación histeroide

Autoprotección

Malas intenciones. Intriga. Cons­pi­ración

Angustia. Alienación. Fobias


Rúbrica que envuelve la firma

            Se corresponde con la mal denominada "firma envolvente". La firma está rodeada por un círculo protector. Algunos aluden a que la firma está en estado fetal.

            . Dependencia familiar
                        - Egoísmo familiar.
                        - Fijación en la madre.
                        - Evitación de conflicto con el padre.
                        - Necesidad de quedarse en casa.

            . Inmadurez
                        - Posesividad infantil, pasiva.
                        - Busca de protección (dependencia materna).
                        - Dificultad para conseguir la autonomía. Esp. subalterno.
                        - Autismo. Regresión.

            . Inseguridad
                        - Defensa de la intimidad.
                        - Sentimiento de inferioridad.
                        - Búsqueda de un ambiente seguro.
- El sujeto se esconde porque tiene algo que reprocharse (Cobbaert).

            . Desconfianza
                        - Defensa del ambiente exterior.
                        - Sentimiento de persecución.
                        - Suspicacia; está siempre alerta.
- Miedo a que se descubra su propia pequeñez (¿delirio de grandeza?).
                        - Protección contra peligros exteriores.

            . Inadaptación
                        - Poca comunicatividad.
                        - Rechazo de la vida social.
                        - Esquizoidismo.
                        - Inabordable.

            . Sentimiento de inadecuación
                        - Ansiedad.
                        - Preocupación constante.
                        - Neurosis obsesiva.
                        - Misoginia.
- Protección neurótica contra temores y ansiedades: supers­ticiones, juego o ritos mágicos.


Firma tachada por la rúbrica

            Para R. Crepy, el autor de esta modalidad de firma, es una persona "desafortunada" que ha heredado atavismos, handicaps y sentimientos de cul­pabilidad y que el sujeto hace lo necesario para fracasar.

            Se origina en el "temor a ser atacado por los padres" (culpabilidad agresiva por conflicto agresivo con la instancia paterna). Sentimiento de infe­rioridad y de indignidad. Mecanismo de censura y negación.

- Autorreproche. Autocrítica. Perfectismo; deseo de superación obse­sivo.
            - Super-Ego acusador.
            - Autolimitaciones inconscientes.
- Situación apurada. Sentimiento de haber sufrido alguna disminu­ción (C. Muñoz E.).
- Disforia: intranquilidad, preocupación.
            - Rebelión (parte de agresividad contra otros). Marne.
- El sujeto puede cuidar de sí mismo y de los demás y no lo hace.


Congruencia de la firma-texto

            La coherencia y homogeneidad entre firma y texto es generalmente positiva. La firma idéntica al texto suele serlo básicamente en la legibilidad, tamaño y orientación (inclinación, dirección, línea, etc.). Es evidente que las disonancias pueden ser muchas más, pero deben interpretarse mediante los criterios grafológicos propios de la "combinación contextual" que se practica con el texto.

           Firma congruente

Tendencia a mostrarse con natu­ralidad y estabilidad tanto en la vida privada como profesional.

Asunción adecuada de las res­pon­sabilidades. Buen compromiso con la conciencia moral (Super Yo).

Solidez interna para respon­der de la acción emprendida.

Ajuste entre aspiraciones y rea­li­dad. Identificación entre logros y ambiciones.

Armonía entre la imagen exte­rio­rizada y la propia.


Homogeneidad entre la realidad íntima y la realidad social.

(-) Dificultad para modular el registro de intervención debido al excesivo monolitismo de la perso­nalidad.

Posibilidades no desproporciona­das.
         Firma incongruente

Insinceridad. Deseo de aparecer diferente.


Promete pero no hace; se evade de sí mismo.
Vida doble.


Inmadurez. Inconstancia en los objetivos.

Comportamiento incoherente.



Se presenta y expresa ante los de­más de forma diversa a cómo es su exigencia interior (Torbido­ni).

Escisión entre el rol socioprofe­sional y la "autoimagen".

Oportunismo. Adaptación a toda costa.



Temor a amenazas que pueden desvalorizar el Yo.


                                 Firma más grande que texto

                        - Confianza en sí mismo.
                        - Autoestima y autoestimación realista.
                        - Compensación de complejos o sentimientos de inferioridad.
                        - Capacidad de valoración del potencial.
                        - Ambición de "ser superior" a las propias posibilidades.
                        - Orgullo o conciencia del propio valer.
                        - Necesidad del reconocimiento de méritos. Necesidad (his­térica) de ponerse de relieve.
                        - Compensación de un sentimiento de fracaso o impotencia mal aceptado o soportado.
                        - Sentimiento de éxito y de poder.

            La firma más pequeña que el texto traducirá inseguridad, falta de autoestima, complejos de inferioridad, infravaloración, sentimiento de fracaso, subalternismo, etc.


Firma ascendente

            1. Aspiraciones llenas de promesas, motivadas por un proyecto de porvenir.

            2. Reserva de espíritu de superación y energía para vencer los obstá­culos y afrontar las dificultades de la vida, así como vencer el desánimo oca­sional.

            3. Necesidad de buscar el "punto culminante".

            4. Capacidad de empresa para arriesgarse, innovar y evolucionar.



Muy ascendente

            5. Pretensiones excesivas propias de la inmadurez del joven que se cree capaz de escalarlo todo (Rochetal).

            6. Ambiciones desmedidas, inalcanzables e inasequibles para fijar las metas más allá de las posibilidades.

            7. Insatisfacción permanente de los propios logros.

            8. Huida de la realidad; no se sabe bien lo que se quiere.

            9. Exaltación histérica.

            10. Desequilibrio entre deseos y posibilidades que impiden la perse­verancia y el realismo.

            11. Arribismo (si "en raíles").


Firma ilegible

            La firma ilegible implica sentido de responsabilidad para cumplir las obligaciones y determinación clara para llevar a cabo lo convenido o pacta­do, consciencia de las propias capacidades y limitaciones: autenticidad.

            Las principales características de la firma ilegible o confusa impli­can

            1. Escapismo de la realidad.

            2. Temor a aparecer tal como se es realmente. El sujeto no quiere dejarse ver. Impenetrabilidad.

            3. Evasión de responsabilidad.

            4. Falta de valor moral para presentarse con naturalidad; deseo de esconderse detrás de una máscara para llevar a los demás por un camino erró­neo.

            5. Disimulo de la propia inferioridad (Magnat).

            6. "Identidad mal vivida o mal adquirida, de ahí la inseguridad, la desconfianza, el miedo y el deseo de protegerse, de ser invulnerable y de no comprometerse moralmente tomando responsabilidades (J. Monnot).


Rúbricas típicas

Punto tras la firma. Preocupación al escoger nuevas amistades (Marne). Prudencia verificadora. Desconfianza ante el porvenir. Dificultad para "aguantar más". Necesidad de poner punto final o de tener la última palabra. Cansancio vital.

Firma entre raíles. Deseo de seguir una línea de conducta estricta. Búsqueda de la seguridad (necesidad de garantías tanto en el plano social como material). Autoprotección para evitar interferencias ajenas (secretis­mo). Seguimiento de normas para alcanzar objetivos (especializa­ción).

Rúbrica con traza descendente vertical. Afirmación en una acción decidida. Autoafirmación propia independencia. Capacidad de defensa y ata­que (polémica). Poco cooperativo (si orientada hacia la izquierda). Actividad concreta y práctica. Rechazo ideas ajenas, defensa de las ideas propias (Simón). Autoridad incontestable: no soporta la deso­bediencia o la réplica. Desprejuicio de lo que digan los demás, le aplaudan o no.

Rúbrica en zig-zag. Astucia para alcanzar las metas y situarse. Vindicativi­dad. Entusiasmo. Criterios volubles.

Rúbrica (o firma) en espiral estrecha o embrollada. Vivir en un mundo pecu­liar, imaginativo. Ideas fijas u obsesivas. Astucia complicada o habi­lidad práctica para complicar las cosas y enredar (Rochetal).

Rúbrica en "boca de lobo" en forma de "C". Actividad comercial. Voluntad de poder. Tenacidad (Crepy). Reserva (C. Jamin). Astucia (C. Muñoz Espinalt).
"Boca de lobo" en forma de "C" al revés. Conservadurismo egoísta. Apego a lo propio (familia, tierra, etc.). El sujeto se cierra en su pequeña casa.
Idem anterior pero con ángulo a la derecha. Defensa de la intrusión de extranjeros. Desconfianza.

Rúbrica protectora en parte superior. Exclusivismo en el pensamiento. Deseo de pasar desapercibido intelectualmente. Deseo de cubrirse; gran timidez. Ideas extrañas o anticonformistas. Actitudes insolentes. Vo­luntad de limitar la imaginación. Protección de la intimidad para evi­tar problemas (rúbrica que cubre el nombre).

Rúbricas en lazo
en forma de "x" abierta a la izquierda. Espontaneidad con los ínti­mos, pero torturado o simplista con los demás.
en forma de "x" abierta a la derecha. Facilidad de contactos. Expre­sividad dúctil.

Rúbrica con uno o dos tildes que cortan la línea. Habilidad para las relacio­nes humanas. Detallismo inútil. "Querer cortar la relación con la madre" (Escriche).


Rúbrica que subraya la firma

Subrayado doble

            1. Orgullo de la persona todavía poco evolucionada. Necesidad de dar excesiva importancia a lo que se dice o hace. Sentimiento de impotencia o fracaso. Deseo de imponer las propias ideas. Deseo de que los demás reco­nozcan los propios méritos, en forma imperiosa. Deseo obsesivo de tener ra­zón.


Subrayado simple o breve

            1. Deseo de reconocimiento y consideración. Gusto por mostrar a otros las propias capacidades. Confianza en sí mismo. Expresión de afirma­ción y dinamismo. Determinación realista. Sentimiento interno del propio valer. Búsqueda del aplauso de los demás.

            (Las significaciones son más positivas si el subrayado es más breve y firme).

            2. Defensa contra el peligro materialista.


Subrayado simple alejado de la firma

            1. Independencia.

            2. Orgullo altanero. Desdén. "Admiradme pero no me toquéis".

            3. Orgullo de casta.


Colocación espacial de la firma

            En general, la colocación horizontal de la firma (izquierda, centro derecha, etc.) indica los siguientes aspectos:

a) Grado de madurez y confianza en sí mismo para avanzar cons­cientemente hacia el futuro; posición del sujeto ante el porvenir.

            b) Dependencia e interés profesional y social.

            c) Capacidad para tomar decisiones e iniciativas.

            d) Nivel de facilidad para la relación social.

            e) Capacidad para superar obstáculos.

Firma situada a la izquierda

            1. Frustración y desilusión fácil; de ahí cierto escapismo o subterfu­gios para no actuar. Tendencia a escapar de la realidad.

            2. Autolimitaciones que impiden el desenvolvimiento; cree que el ambiente es hostil, desconfianza ante la sociedad.

            3. Retirada para apoyarse en valores tradicionales.

            4. Concepto pobre de lo que se es o se pretende realizar.

            5. Miedo irrazonable a vivir por estar prisionero de una conducta de fracaso (¿prisionero de madre posesiva?)

            6. Dependencia afectiva que estorba la autonomía; de ahí la insegu­ridad que se "agarra" en medicamentos, drogas o alcohol.

            7. Necesidad de apoyarse en experiencias o valores del pasado que frena la iniciativa.

            8. Alejamiento autístico del mundo.

            9. Neurosis; comportamiento captativo, necesidad de protección por no poder valerse (separada).


Firma alejada del texto

            1. Despreocupación o desinterés por lo que acaba de ser dicho o he­cho. Incoherencia entre lo que se quiere y lo que se puede alcanzar. Dismi­nución de la implicación o alejamiento de la actividad.

            2. Individualismo. Independencia. Orgullo (desdeñoso) de casta. Distinción.

            3. Tendencia a desconectar con facilidad de los estímulos cotidianos por falta de motivaciones.

            4. Dificultad de integración socio-laboral.

            5. Necesidad de carta blanca y de no rendir cuentas. Ocultación pa­sado deshonesto.

            La firma muy próxima al texto puede indicar servilismo, dependen­cia y necesidad de protección, sencillez y preocupación por el trabajo.


Firma en el centro de la página

            1. Dificultad de evolución hacia la madurez.

            2. Descorazonamiento para tomar iniciativas (Crepy). Papel de se­gundo.

            3. Prudencia para no arriesgarse. Decisiones diferidas.

            4. Deseo de llamar la atención con cierta teatralidad (si grande).

            5. Control del impulso social.

            La firma colocada a la derecha muestra alegría de vivir, iniciativa, confianza en sí mismo, entusiasmo, autorrealización y concordancia entre aspiraciones reales y manifestadas.

                                                                                                                                                         J. TUTUSAUS
BOLETÍN NÚMERO 13, Segundo semestre 1994



Agrupación de Grafoanalistas Consultivos de España.- asociación profesional de grafología miembro de pleno derecho de la ADEG


lunes, 28 de octubre de 2013

Gestión del talento por Grafología

Parece que debería caerse de pura lógica que las empresas, si les interesa -¡¡y claro que les interesa!!- funcionar, y además funcionar bien, deberían tratar a los empleados como auténticos recursos, como capital humano, como un valor y pilar fundamental para el mantenimiento de la organización.
Lamentablemente, esto no siempre es así, y muchas empresas siguen alimentando su estructura a través de puestos ocupados por “amiguismo”, intereses jerarquizados, desconfianza hacia el empleado, fomentando la represión, el miedo y la amenaza en el personal subordinado, ejerciendo el control absoluto desde la Dirección, y prestando más atención, en definitiva, al capital económico y al incentivo profesional de las cúpulas que a la columnas que las sustentan: los talentos humanos.
“La única forma de tener un trabajo genial es poniendo el corazón en lo que se hace”
(Steve Jobs)
Esto que decimos que debería caerse de pura lógica se llama “gestión del talento”, y consiste en algo tan sencillamente comprensible como atraer y tratar de retener a los empleados con mayor potencial para la empresa, y cuyas cualidades y competencias se adapten más al diseño de cada puesto, proporcionando así a la empresa un valor añadido, competitivo y sin igual. Y no se trata tan sólo de seleccionar aptitudes y potenciales, sino también buenas dosis de actitud y motivación. La aptitud puede atraerse, pero actitud y motivación, además de atraerse y retenerse en la empresa, tienen que incentivarse para que no se produzca la “fuga de cerebros”. Para ello, no sólo es necesario reclutar candidatos más cualificados para cada puesto, sino también generar programas de incentivo, motivación, desarrollo personal y profesional a través de oportunidades de formación, crecimiento y ascenso en la empresa, así procesos de mejora del desempeño.
La clave es cualificación + motivación + actitud hacia el logro
Y el acceso a esta clave reside en el interés del empresario por conocer a sus empleados o futuros candidatos a una vacante, desde su currículo hasta su personalidad, y desde su personalidad hacia sus intereses, motivaciones profesionales y valores de vida, limando carencias y potenciando valores.
Para el diseño de candidatos idóneos y de equipos de trabajo eficaces dentro de una organización, puede resultar muy útil el test grafológico, no sólo aplicado –como se aplica ya en muchas empresas- al reclutamiento y selección de personal, sino también al estudio de motivaciones y delineación de planes de carrera adecuados para el desarrollo del capital humano, y hacer de éste el más acorde a las necesidades de la empresa.
“Todos tenemos talento, pero no todos tenemos talento para todo”
(Pilar Jericó, asesora de empresas)
En términos generales, podríamos distinguir los rasgos grafológicos más característicos de los tipos básicos de talento:
 Talento directivo: los rasgos de liderazgo, carisma, agilidad mental y capacidad de resistencia al estrés se traducen en una escritura firme, bien presionada en rasgos verticales, ágil y dinámica, ligada en los trazos superiores, ligeramente inclinada a la derecha con aproximación al margen, espontánea y personalizada con tendencia a las formas semiangulosas, puntuación avanzada y barras de la “t” altas.
 Talento comercial o de negocio: las habilidades comunicativas y de persuasión, el dinamismo y la inquietud por lograr objetivos a corto plazo se reflejan en una escritura personalizada dinámica, de trazado inquieto, inclinada o volcada a la derecha, extendida, ligada o cohesionada en curva o filiforme y con rasgos de apertura hacia la derecha, con aproximación también al margen.
 Talento técnico: la capacidad de atención, perseverancia, precisión se dan muestra en una escritura clara, de tamaño pequeño o decreciente, concentrada, con puntuación precisa, estática y con tendencia a la verticalidad en los trazos, con perfecta ocupación, orden y organización del espacio escrito.
 Talento creativo: la mente rica en ideas se desenvuelve entre rasgos estéticos, originales, vibrantes y expansivos, de tamaño grande, en definitiva, con una escritura muy personalizada con predominio de la forma frente al movimiento.
 Talento innovador: la apertura a los cambios y a las nuevas posibilidades para obtener mejores resultados junto con la riqueza creativa, se distinguen en una escritura dinámica, espontánea, con óvalos abiertos, inquieta y vibrante, muy personalizada, con predominio de curva sobre ángulo, inclinada a la derecha y con puntuación adelantada y rasgos progresivos; en definitiva: flexibilidad + creatividad.
“Los programadores quieren programar, no hacer la colada”
(Eric Schmidt, Director General de Google)
Poseer una buena colección de talentos, de empleados cualificados, comprometidos y motivados, y fomentar ese talento para que se libere y vuele hacia la consecución del mayor valor posible, debería ser el objetivo de toda empresa consciente del valor de los recursos humanos y de lo que estos puede aportar al conjunto del talento organizativo. Y es que, como destaca la genial Pilar Jericó en su libro “La nueva gestión del talento”, hemos pasado -aunque
muchas empresas no quieran ser conscientes de ello- de un concepto de trabajador tradicional, cuyo lema era “trabaja duro y ten éxito”, a un profesional con talento cuyo lema, ahora bien diferente, es “trabaja bien, disfruta con tu trabajo y supérate”.

Sandra Cerro
Grafóloga y Perito calígrafo
www.sandracerro.com

miércoles, 23 de octubre de 2013

LOS MÁRGENES EN LA ESCRITURA DE ADOLESCENTES

Son frecuentes, cada día más, las escrituras de adolescentes y jóvenes que no dejan márgenes, principalmente los márgenes izquierdo y superior. Se trata de un déficit de espaciamiento exterior, dado que el sujeto no delimita con claridad sus contactos con el entorno.
Aparte de situaciones socio-culturales y de aprendizaje-enseñanza, pensamos que una de las causas principales es el hábito adquirido por el uso del ordenador que prescinde de los márgenes. Asimismo, la enseñanza no dirigida de la escritura contribuye a inculcar indirectamente una cierta falta de orden y claridad. 
Tanto en España como en Italia, mayormente, no se enseñan (o imponen) reglas o normas estandarizadas para disponer las líneas y párrafos en la página escrita en forma sistemática, confiriendo claridad al conjunto y facilitando su lectura.
Otro orden de cosas es el espaciamiento interno (interlíneas, interpalabras), el cual es producido más por fuerzas inconscientes o psicológicas que normativas o de colocación. También puede tenerse en cuenta la estabilidad de la línea.
El buen espaciamiento externo (márgenes) puede ser compensado, mejorado o contrarrestado mediante un espaciamiento interno (interlíneas, interpalabras) logrado, suficiente y positivador.
El margen izquierdo irregular y el margen derecho que no permite a las líneas llegar al borde mismo de la hoja son factores indicativos de cierta medida de conflicto. No depende tanto de la no aplicación de normas de espaciamiento aprendidas, sino de factores que permiten la "grafologización" pertinente. 

En este breve artículo intentaremos evaluar, en el plano teórico, los márgenes ausentes, o sea, la "página invadida". Para ello, hemos cribado y sintetizado una infinidad de significaciones e interpretaciones a fin de determinar, si ello fuera posible, lo esencial o nuclear, así como lo que resulte más normativo y orientativo.


Significaciones paralelas

Margen izquierdo ausente
·         Déficit de reflexión y autocontrol.
·         Protección del mundo exterior.
·         Inseguridad para asumir decisiones autónomas.
·         Dependencia materna; situación edípica.
·         Necesidad de apoyo.
·         Temor al futuro y a los cambios.
·         Deseo de imponer las propias reglas.


Margen derecho ausente
·         Iniciativa. Resolución.
·         Sentimiento ante lo desconocido; afán por lo nuevo.
·         Empuje para alcanzar los objetivos.
·         Identificación con el padre; superación problemas parentales.
·         Superación dificultades.
·         Visualización del futuro.
·         Implicación afectiva sin filtrar los contactos.

De los paralelismos establecidos anteriormente, se deduce que la convergencia conjunta de los significados afines a los Márgenes Izquierdo y Derecho, aparece con cierta claridad una búsqueda de equilibrio, una ambivalencia, una búsqueda de autonomía e independencia y una necesidad de autorrealización. En una palabra, el sujeto se halla en un proceso de maduración y superación de la inseguridad.

Para la escritura "invasora" (parcial), o sea, para el rellenado horizontal de la página por ausencia de los márgenes verticales pueden atribuirse, asimismo, las siguientes interpretaciones:

·         Capacidad para superar los fracasos.
·         Enmascaramiento de la relación de dependencia.
·         Desconsideración de las necesidades ajenas.
·         Prevalencia de criterios que reducen la empatía.
·         Deseo de ser el centro de atención.

Las características anteriores obedecen, presuntamente, a una falta de reglas o normas, de ahí la tendencia al desorden y cierta indisciplina. También el sujeto se instala cómodamente por derecho propio, por consiguiente, se aferra a los derechos; sólo atiende a los derechos, siendo renuente al cumplimiento de los deberes y obligaciones.

Cuanto menor espacio interletras exista, mayor apego a los "derechos propios" se pondrá de manifiesto. Y cuanto más entreveradas, confusas y enredadas estén las hampas con las jambas o viceversa, más sentido del desorden de ideas y sentimientos existirá.

Lucien Bousquet, malogrado grafólogo, poco tenido en cuenta en los anales grafológicos franceses de su época (ignoramos porque), efectúa una interesante síntesis de la ausencia (completa) de márgenes expresada en los siguientes términos:

"... en muchos de los casos las síntesis de las interpretaciones son proporcionadas por el conjunto del grafismo: pleno empleo de recursos, concepción utilitaria (esq. pequeña), tendencia la expansión sin reservas (grande, extendida), etc.

Los espacios en blanco marginales son "el lugar conquistable que se cede, o no, a los demás".

A la expuesta ausencia de márgenes extremos se une con frecuencia el margen superior ausente, lo cual tiende a reforzar algunos de los aspectos descritos al interpretarse, en síntesis, como sigue: Deseo de librarse de restricciones, dificultad para mantener las distancias, individualismo, desacato de niño consentido, etc.

Esperamos haber aportado algo a la interpretación de la ausencia de márgenes al rellenar la página completa por falta de normas en la enseñanza de la escritura. La producción de márgenes es un signo de más fácil interpretación, principalmente cuando hay disarmonías: márgenes crecientes o decrecientes, márgenes regulares o irregulares, márgenes presentes con márgenes ausentes, márgenes excesivos, etc.

Proponemos más investigaciones para la escritura "invasiva" a fin de seguir los cambios sociológicos, los cuales paralelamente cambian las bases interpretativas clásicas.
                                                                                                                                                 J. TUTUSAUS

BOLETÍN NÚMERO 33, Segundo Semestre 2004

Agrupación de Grafoanalistas Consultivos de España.- asociación profesional de grafología miembro de pleno derecho de la ADEG


lunes, 21 de octubre de 2013

El 75% de los trabajadores no está contento con su trabajo

Recursos Humanos RRHH Digital Hay quienes dicen que la satisfacción laboral está estrechamente relacionada con el respeto y confianza entre el jefe y sus empleados, otros señalan que esto dependerá en gran parte de las relaciones interpersonales y otros aseguran que lo determinante es la remuneración. Sin embargo, todas estas, son sólo algunas de las variables, que junto a otras, permiten que una persona se sienta plenamente satisfecha con su trabajo. 

Pero, ¿qué es realmente la satisfacción laboral?, ¿qué importancia tiene? Sin duda, es importante, ya que hablamos del grado de conformidad de la persona respecto a los asuntos del trabajo. Según
Great Place to Work®, a través de un análisis de más de 25 años, los empleados definen un excelente lugar para trabajar “aquel donde confían en sus jefes, el grado de orgullo que sienten por la empresa, donde cada uno entrega lo mejor de sí y trabaja en equipo en un ambiente de confianza”.
Pero, ¿cómo nos sentimos respecto a nuestra empresa? Trabajando.com realizó una encuesta a más de 2.500 personas, donde el 75% señaló no sentirse feliz con su trabajo. 

¿Cuáles son las razones principales para que las personas se sientan a gusto con su lugar de trabajo? De las personas que indicaron en la anterior pregunta que sí estaban felices con su trabajo, un 30% indicó que se siente bien en su puesto porque es un trabajo que le apasiona, un 18% porque hay un buen clima laboral, un 12% porque puede innovar y aportar nuevas ideas, un 11% porque su empresa valora y destaca sus logros, 10% porque tiene un buen salario y contrato laboral, un 8% porque su jefe es un líder motivador, un 7% porque está conforme con su remuneración y un 4% porque tiene posibilidad de ascenso.
 

Aunque el trabajo es una obligación y necesidad que debemos desempeñar, lamentablemente, hay quienes se sienten inmensamente infelices, consideran su trabajo una carga y un deber que cumplen sin tener mayores motivaciones. Pero, ¿por qué sucede esto? Un 24% indicó que no tiene un buen salario y contrato laboral, un 13% porque no es un trabajo que le apasione, un 12% porque no hay un buen clima laboral, un 12% porque no tiene posibilidades de ascenso, un 12% porque no está conforme con su remuneración, un 10% porque no se siente valorado por su empresa y no destaca sus logros, un 9% porque su jefe no es un buen líder motivador y un 8% porque no puede innovar y aportar nuevas ideas.
 


El desempeño realizado por las personas es fundamental para lograr día a día las metas de la organización, pues es el capital humano el principal elemento de la empresa. Respecto a esto, un 68% de los encuestados dijo que sentía que su trabajo era fundamental para la empresa, mientras que un 32% señaló lo contrario.
 

El estrés, una de las principales causas de ausencias laborales

Cada vez nos resulta más difícil poder conciliar, se reduce el tiempo que podemos dedicar a nuestra familia, amigos u otras actividades; y se incrementan el número de horas que pasamos trabajando. Es fundamental fomentar la motivación dentro de la empresa, porque ésta es una herramienta necesaria para mejorar el desempeño en el trabajo. Al mismo tiempo, cada vez es más habitual las ausencias laborales por síntomas de estrés. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “Es una enfermedad peligrosa para las economías industrializadas y en vías de desarrollo, que perjudica la producción al afectar la salud física y mental de los trabajadores”. Al preguntarles si con frecuencia se sentían estresados, un 67% dijo que sí, mientras que un 33% señaló lo contrario.
 

Para que las personas remen en un mismo sentido es necesario comunicar las estrategias de la empresa, pues no pueden pretender que los colaboradores “supongan” o utilicen su “sentido común” para saber qué es lo que espera la organización de ellos, en este sentido se les preguntó si sabían realmente cuáles eran los objetivos y metas de su empresa. Un 47% dijo que sí,  mientras que un 53% señaló lo contrario.
 

El desempeño de las personas depende en gran parte del grado de satisfacción que posean, esto a su vez obedece a factores tanto internos como externos. Los internos son aspectos que determinan a una persona, mientras que los externos son aquellos que se relacionan con el trabajo. Pero, ¿qué te motiva a hacer mejor tu trabajo? Las cifras son preocupantes, ya que el 32% dijo que nada, porque se sentía desmotivado, otro 32% dijo que su familia, un 19% su sueldo, un 8% los beneficios de su empresa, un 5% su jefe, por ser un buen líder y un 4% su empresa, ya que le retribuía sus logros. 
 

Las políticas internas definidas por las empresas, no son las únicas responsables de construir excelentes lugares para trabajar, sino que esto dependerá de las relaciones cotidianas que se establezcan entre todos los trabajadores.
 

“Es evidente que la satisfacción laboral está estrechamente relacionada con la calidad de vida en el trabajo y esto, al final, tiene impacto en todos los aspectos de la vida de las personas. Alguien que no se sienta a gusto en su empresa, buscará nuevas oportunidades laborales”, destaca Javier Caparrós, director general de
 Trabajando.com España.

Caparrós agrega: “Aunque los datos que revela esta encuesta no son favorables, la satisfacción laboral no es sólo una responsabilidad de las empresas, sino que requiere de la participación activa de los trabajadores, sobre todo mantener una conducta proactiva y buena disposición.”
RRHH Digital, 21-10-2013 00:02:00
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